Name:
Location: Lima, Lima, Peru

Academia de Docencia y Altos Estudios Masonicos

Saturday, August 20, 2005

¿EN QUE CONSISTE EL ESOTERISMO?

¿EN QUE CONSISTE EL ESOTERISMO?


“EL EOSTERISMO EVOCA GENERALMENTE LA IDEA DE “SECRETO”,
DE “DISCIPLINA DEL ARCANO” DE CONOCIMIENTOS RESERVADOS”

El manual de Instrucción para el Grado de Aprendiz del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, editado por la Gran Logia de Perú, dice lo siguiente: “ El verdadero masón no puede contenerse con lo externo, con la forma del símbolo, sino que debe hacer cuanto le sea posible por captar su contenido esotérico...”

Pero ¿qué es “esoterismo”? ¿Cuál es su exacta definición?

El contenido léxico de la palabra “esoterismo” es bastante débil: en griego eso significa dentro, al interior y ter evoca una oposición. Como cualquier otra palabra por sí misma, aislada, vacía de sentido, ésta es inflable, permeable, semánticamente superdeterminable.

En todo caso, no se trata de su etimología lo que interesa sino de reunir un conjunto de actitudes de discursos, de ver si esos discursos y actitudes permiten al observador, al “esoterólogo”, circunscribir un campo de estudio posible. Se trataría sobre todo de no partir de lo que sería el esoterismo “en si mismo”.

No es un dominio en el sentido en que se habla del dominio de la pintura, de la filosofía o de la química. Más que un género específico, es una forma de pensar y reflexionar en la que se trataría de cerner su naturaleza a partir de las corrientes que la ilustran.

Por otra parte, ¿Cómo impedir que una definición abstracta pueda evitar un a priori sobre lo que debería ser su “verdadera naturaleza”, es decir por último de fundarse sobre una pre-suposición filosófica o ideológica?

Parecería más fructífero comenzar por el uso que diversos discursos hacen de la palabra “esoterismo”, preguntarse que realidades observables nos entregan esos discursos. Preguntarse finalmente que orientación criteriológica utilizar para determinar la naturaleza esotérica de un discurso, de una obra u otra cosa ya consideradas o no como tales.

El esoterismo evoca generalmente la idea de “secreto”, de “disciplina del arcano”, de conocimientos reservados.

ESOTERISMO TRADICIONAL

En la antigüedad se denomina enseñanza esotérica aquella que un filósofo reservaba a ciertos discípulos por el contrario, exotérico era la destinada a un auditorio más numeroso y variado.

El adjetivo “esotérico” era asociado de esta suerte a un “saber reservado”, especie de patrimonio de un círculo cuyo acceso estaba subordinado a la decisión del maestro. De ahí la etimología, algo osada ciertamente, pero digna de meditación, propuesta por Jean Marquez-Riviere : La palabra esoterísmo viene del griego “eisotheo” “yo hago entrar”.

Si varios filósofos griegos dictaban cursos reservados sin considerarse por eso como instructores ocultos o maestros espirituales como Aristóteles, es innegable que el adjetivo “esotérico” y el sustantivo “esoterismo”, han inclinado irresistiblemente a asociarles la idea de secreto en el sentido de “oculto”.

El neoplatónico Plutarco en su tratado de “Isis y Osiris”, ratificando un uso verbal muy anterior, entre los pitagóricos especialmente dice: “Existe una doctrina que se une a la más alta antigüedad y que de los fundadores de conocimientos secretos y legisladores, ha descendido hasta los poetas y hasta los filósofos”. Este pasaje podría ser retomado por nosotros, casi totalmente para designar con cierta precisión lo que se entiende por esoterismo: se trataría de enseñanzas secretas inmemoriales las que – permaneciendo las mismas, idénticas a través de las adaptaciones históricas sucesivas – se habrían transmitido de edad en edad por cadenas de maestros y discípulos.

Según los teóricos y adeptos de este esoterismo tradicional se trataría ciertamente de un conjunto de coherente y bien estructurado, formando un edificio imponente de verdades fundamentales las cuales, aún hasta hoy, se ofrecerían a un redescubrimiento por aquellos que son dignos de realizarlo.

Como sabemos, esoterismo evoca generalmente la idea de “secreto”, de disciplina del arcano”, de conocimientos reservados. Es indiscutible que el misterio hace soñar, atribuye al mundo una dimensión de profundidad y que las cosas que nos son familiares pierdan fácilmente su atractivo, así también los esoteristas cultivan con agrado el misterio.

ENSEÑANZAS SECRETAS

En ningún caso es ilegítimo utilizar el término esoterismo en el sentido de enseñanzas secretas, “reservadas”, pero la definición resulta muy restringida.

La etimología del sustantivo “esoterismo” aclara la idea de secreto al sugerir que no se accede a la comprensión de un símbolo de un mito o de lo real, sin un esfuerzo personal de elucidación progresiva, a varios niveles sucesivos es decir por una forma de hermenéutica.

Es bastante corriente atribuir a “esoterismo” un segundo significado: designaría un tipo de conocimiento “central”, lugar espiritual que se alcanzaría por encima de las vías o técnicas corrientes apropiadas – diversas según las escuelas o corrientes – que puedan llevar a tal lugar. Este “espacio espiritual”, ese grado superior del conocimiento superaría todas las tradiciones e iniciaciones particulares, las que no serían sino uno de los medios de acceso a dicho espacio espiritual.

Los esoteristas que emplean el término en este segundo sentido – el primero esta ligado a la idea de secreto – tienden necesariamente sostener un discurso impregnando de subjetividad; si tratan de eludirlo tienden a un discurso normativo o doctrinal. En todo caso este segundo sentido resulta también bastante restringido para limitarse a él.

Emplear el término esoterismo en esos dos sentidos diferentes y vecinos, es totalmente legitimo, pero existen también desgraciadamente, otras maneras de abordar esta noción, que la confunden con otras nociones ya existentes y a las cuales se le identifica por ejemplo la de “iniciación” en general. Pero existen iniciaciones de toda suerte cuyo sentido y finalidades varían enormemente según contextos, se trate de prácticas individuales, de maestro o de discípulo o bien colectivas. La iniciación es una parte constitutiva de una gran parte de las tradiciones religiosas.


CONFUSION EXISENTE

Cabe mencionar aquí la confusión mantenida por ignorancia o por espíritu de inquisición entre esoterismo y marginalidad religiosa; tal confusión finaliza por contrasentidos de los que diversos sectarios saben sacar provecho y que hacen imposible todo acercamiento. Las corrientes esotéricas no podrían, salvo deshonestidad intelectual, ser consideradas o definidas como por naturaleza al margen de las iglesias. Partir de elementos doctrinales sirve para perpetuar los malentendidos con la ayuda de trozos de teología o de metafísica tomados de aquí y de allá se construye una herejía que no existe. Dentro del mismo catolicismo existen pensamientos de este tipo, nada de heréticos por lo tanto.

Visto lo anterior, el estatuto de las corrientes esotéricas no podría definirse de otra manera que en función de sus relaciones con la religión dominante. En Occidente esas relaciones entre esoterismo y las iglesias católicas y protestantes han sido y son aún difíciles.

Se habla entonces de un “esoterismo” con sentido más general y más preciso, que no es ni lo “secreto” ni ese “lugar espiritual” que se desea alcanzar. Más general, para no dejar de lado partes enteras de los materiales que presentan elementos comunes, una suerte de unidad de hecho. Más preciso, para no perder de vista que las formas de lo imaginario evocados por la palabra “esoterismo” - que depasan ampliamente las acepciones muy limitativas ya enunciadas – se encuentran reunidas sobre un mismo vocablo por los occidentales. En el Extremo Oriente y otros espacios culturales el esoterismo no tiene un estatuto propio mientras que si lo tiene en Occidente; no resulta fácil concebir un “esoterismo universal”.

Entendemos por Occidente el vasto conjunto grecolatino medieval y moderno en el que siempre cohabitarán las religiones judía y cristiana que fueron, sin embargo, visitadas durante varios siglos por el Islam.

Por lo tanto nuestras reflexiones corresponden esencialmente a las corrientes esotéricas modernas.

Entonces evidentemente, es la idea de “secreto” lo que inmediatamente impresiona al hombre inclinado hacia el esoterismo.


IMPORTANCIA DEL SECRETO

El gnóstico cristiano Basilides proclamaba en el siglo II de nuestra era, en una fórmula impresionante transmitida por San Irineo: “Bien poca gente puede poseer este conocimiento, uno entre mil, dos entre diez mil”.

Por su parte los Upanishad, hindúes brahmánicos, se calificaban a si mismos, bastante anteriormente, como “textos de la Doctrina Secreta”.

Sgún el Zohar, tratado de los cabalistas judíos de la Edad Media, traducción de Jean de Paully: “Rabí Simeón, comenzó entonces a decir: el traidor revela los secretos pero el que tiene un corazón leal guarda cuidadosamente la palabra que se le ha confiado. El mundo subsiste solamente por el secreto. Si el secreto es necesario en las cosas profanas, con mayor razón es necesario en el misterio de los misterios de los tiempos antiguos, que ni siquiera es comunicado a los ángeles superiores”.

Rabí Simeón, dice en otra parte: “Yo no invito a los cielos para venir a escucharme ni a la tierra para comprenderme con el ejemplo de Moisés, porque nosotros somos los senderos del mundo. Feliz vuestra suerte ¡Oh! Justos, a quien el misterio de los misterios ha sido revelado, mientras que no ha ocurrido igualmente con los santos superiores”.

Como puede verse, aquí se trata de una idea capital de la transmisión de una tradición en el sentido etimológico del término.

Es lógico preguntarse entonces cuál es la naturaleza de lo que se encuentra así transmitido. Sería un conocimiento mediante el cual el hombre llegaría a reconstruir la metafísica tradicional, una y universal. Para evitar un contrasentido conviene señalar que dicho conocimiento, en la perspectiva del esoterismo tradicional, no constituye en ningún caso una “filosofía” en sentido moderno, especulativo, “intelectual” del vocablo.

DE MAESTRO A DISCÍPULO

Poner el acento sobre la transmisión implica que una enseñanza esotérica puede y debe ser transmitida de maestro a discípulo siguiendo un camino previamente trazado, respetando un recorrido y marcado, balizado. El precio del segundo nacimiento o “renacimiento” del iniciado. A esto se unen dos nociones indispensables.
a) La validez de los conocimientos transmitidos por una filiación cuya autenticidad o “regularidad” quedan fuera de toda duda. Se trata entonces de unirse a una tradición considerada como un conjunto orgánico que debe respetarse en toda su integridad.
b) La iniciación, que generalmente se realiza de maestro a discípulo. No se inicia uno solo y no importa como; es necesario pasar por un iniciador, un gurú.

Todos conocemos bien la importancia de estas dos condiciones en la generación y desarrollo de las sociedades iniciáticas secretas o discretas en el mundo occidental.

A su vez, esta metafísica no siempre forma parte del objetivo de una exposición sistemática; el iniciado debe entonces encontrar por si mismo el edificio doctrinal a partir de la meditación de los símbolos puestos en acción por el ritual en el cual participa. Pero, asimismo cuando es el caso, la recepción, la asimilación y la maduración interior de las enseñanzas esotéricas estarán situadas en un universo ideológico; sin una medida común con el estudio “intelectual” de principios filosóficos.

La metafísica que aquí se trata no es un saber verbal racional sino un conocimiento tradicional que se da por integral y salvador (en su sentido literario). El término griego “gnosis” (conocimiento) sería más apropiado ya que, efectivamente, para el esoterismo se trata de adquirir un conocimiento intuitivo superracional y trascendente que se revelaría como una “filosofía perennis”, siempre idéntica a través de las diversas épocas. Es conveniente distinguir claramente entre esta gnosis trascendente y las diversas formas ortodoxas o heterodoxas bajo las cuales haya podido encontrarse eventual u ocasionalmente formulada y que constituyen un gran conjunto heterogéneo denominado “gnosticismo”. El historiador Eugenio de Faye estima que sería más exacto hablar de gnosticismos en el plural que en el singular.

ASPECTO INTERIOR OCULTO

Llegar a un conocimiento esotérico significa acceder al aspecto interior u oculto de las doctrinas y ritos tradicionales, sería como pasar de la corteza al núcleo.

Se estima que el esoterismo es un conocimiento tradicional y por consecuencia totalmente independiente de la voluntad de esos teóricos que intentan introducir en él sus propias ideas filosóficas.

René Guenón precisa claramente esta idea cuando afirma que “una tradición es algo que no puede inventarse o crearse artificialmente. Reuniendo bien o mal elementos tomados de doctrinas diversas no podrá constituirse jamás otra cosa que una seudotradición sin valor alguno y sin alcances”.

Sea por ignorancia o por negligencia, actualmente el esoterismo suele confundirse con el “ocultismo”, la “teosofía” , el “hermenetismo” y aún la “alquimia” todo lo cual constituye grave abuso del lenguaje. Otros agregan a esto “el misticismo” lo que es una nueva aberración.

Cada uno de estos últimos términos serviría de material para otras profundas reflexiones que no es del caso anexar a las precitadas.

0 Comments:

Post a Comment

<< Home